Sonia De Castro

sábado, mayo 20, 2006

Quedada SuperNenas y SusNenes!!

Para inaugurar oficialmente el piso de Mirari hicimos una quedada en Elorrio con supercomida incluida. Yo no me pude quedar por la tarde porque tenía visita de Larita, Félix y Lidia, y Javi no pudo ir porque trabajó de noche y tenía que quedarse de anfitrión de ellos. Por lo demás, estuvimos las SuperNenas al completo!.



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lunes, mayo 08, 2006

PAISES BAJOS Y ALEMANIA: CASTILLOS MEDIEVALES A ORILLAS DEL RHIN

Es lunes y nos espera un día muy largo, por lo que nos levantamos muy pronto por la mañana (antes de las 7). La vida del turista es muy dura.
Hoy vamos a hacer un mini crucero por el Rhin, para ver una zona con castillos medievales.


La verdad que casi vemos más por la carretera que en el viaje por barco. Me sabe a poco, y vemos no más de 5 castillos desde el río. Está bien, pero no es para tanto.
Compartimos el barco con otro montón de turistas de todas partes: japoneses, indios, etc. En nuestro grupo comienzan los primeros grupillos de amistades.


El paseo es agradable, y la ruta tanto por coche o barco merece la pena para hacerla con autocaravana. Hay muchas zonas preparadas para autocampar, y son muy bonitos todos los pueblos que rodean a este tramo del Rhin.

domingo, mayo 07, 2006

PAISES BAJOS Y ALEMANIA: FRANKFURT

Empieza nuestras vacaciones por la zona de los Países Bajos.
Es domingo y hemos dormido en Bilbao en casa de mis aitas. Nos hemos levantado muy pronto (creo que el despertador sonó a eso de las 4:30 de la mañana), para coger en el aeropuerto de Loiu el vuelo de las 7:30 hacia Frankfurt.
Para antes de las 11 ya estamos en la recepción del hotel. Dejamos las maletas en un cuartito, porque hasta las 12 no podemos entrar en nuestra habitación. Decidimos que lo mejor es aprovechar el día al máximo e ir al centro a inspeccionar la ciudad.
Después de unos percances con la máquina de billetes (fue un poco complicado, y no teníamos dinero suelto, así que hasta que conseguimos que nos cogiera un billete, nos resultó un poco difícil…), cogemos por fin un tranvía muy cerquita del hotel (miento!!, puesto que nos fuimos andando hasta la siguiente parada) y nos bajamos en la estación de tren DB del centro de la ciudad. Entramos en la oficina de turismo que está en la misma estación, y compramos un librito de la ciudad con plano incluido para ayudarnos a encontrar los sitios más pintorescos. A partir de aquí empezamos a caminar en plan turistas (más bien turista nipón): plano en mano, cámara de fotos en la otra, y cámara de vídeo colgada del cuello.


Frankfurt es una ciudad no muy grande (en número de habitantes es la quinta de Alemania), muy financiera e internacional, es decir, entre semana está llena de personas que van a trabajar o hacer negocios, desde otras partes del país, de Europa, o incluso más lejos, y el fin de semana es una pequeña ciudad fantasma, con muy poca gente transitando las calles, salvo unos pocos turistas. El estar tan vacía la ciudad ayuda que a los turistas como nosotros, sin guía, nos orientemos mejor, y no nos entren agobios por ver tantísima gente.


Así que emprendemos nuestro camino sorteando únicamente los coches aparcados por la calle (cochazos más bien, puesto que nunca había visto tantos en un mismo día, es más, llegamos a ver un porche y un Ferrari juntos). Partimos desde la estación de tren, que es también una de las zonas de negocios, donde se encuentran muchos de los rascacielos de la ciudad. La verdad que esos gigantes que se acercan hasta el cielo llegan a tener su encanto, y perfilan el cielo (un cielo muy azul, hemos tenido suerte) de una forma que se asemeja un poco diría yo a la isla de Manhattan (aunque yo no he estado nunca allí, pero bueno par eso están las series y pelis americanas…), de hecho creo que la conocen como Mainhattan, por Main (el río Meno que atraviesa la ciudad), y por el barrio de Manhattan de Nueva York.


Nos acercamos hasta el río Meno, y lo cruzamos por el puente que se encuentra al lado de la Torre Westhafen (un gigantesco cilindro de rombos de cristal), para empezar paseando por la calle de los museos. La verdad que es muy cómodo tener todos los museos uno seguido de otro. Es una pena que nosotros sólo vayamos a estar un día en la ciudad y no tenemos tiempo para estar viendo museos.
La mayoría de los museos se encuentran en bonitos edificios, unos más que otros. También hay edificios más modernos, por ejemplo, el que le corresponde al museo de las Telecomunicaciones, donde hice una foto a una escultura muy moderna, construida con una televisión, una radio, un teléfono, y otros míticos de los inicios de las telecomunicaciones.


El paseo de los museos se acaba más o menos a la altura del Puente de Hierro (Eiserner Steg), un puente peatonal con algo más de 100 años. Si continuamos un poco más, llegamos al barrio de Sachsenhausen, que aunque dicen que se encuentra la zona de restaurante y bares con más ambiente, se nota que es domingo, porque aunque damos unas pequeñas vueltas por él, no vemos mucho ambiente que se diga.


Cruzamos el río por el puente Alte Brücke, desde donde tenemos una bonita vista de la ciudad con el Puente de Hierro al frente, a la derecha la zona más antigua, y un poco más atrás los rascacielos.


En las dos riberas del río, hay zonas de parque, con pasos peatonales y bidegorris por donde circulan los habitantes de la ciudad con sus bicicletas, aprovechando el buen tiempo que hace.
Después de sortear a unos perros, aprovechamos para tirarnos en la hierba y comer de las provisiones que habíamos llevado con nosotros. Descansamos un rato, y emprendemos de nuevo el camino cuando vemos que nos está entrando la modorra.


Llegamos a parte antigua de la ciudad franqueada por la Torre Rententurm: la plaza Römerberg. Es una plaza preciosa, y está llena de turistas sacando fotos, comiendo helados o sentados en una terracita. La verdad que hace un día precioso, y da gusto visitar ciudades así. Empezamos a ver todo lo que se encuentra en la plaza y alrededores: el Römer (ayuntamiento), la antigua iglesia de San Nicolás, la Fuente de la Justicia, la Catedral, el jardín arqueológico, la Casa de Piedra, etc.


Después de tener bastante inspeccionada la zona nos movemos, esta vez en busca de la casa de Goethe. Para ello antes vemos la iglesia Paulskirche (o iglesia de San Pablo). Hoy no entramos a ninguna iglesia, parece que como sabemos lo que se nos avecina, preferimos no agobiarnos tan pronto.

Una vez parados ante la fachada de la casa de Goethe, pasamos también por la Iglesia de Santa Catalina y la Hauptwache (antigua comisaría), para llegar a la Torre de Eschenheim, una de las 42 torres de vigía de la antigua ciudad, la más bonita diría yo, y la más alta de alemania.

Por cierto, antes de ver esta torre, paramos en un bar. En la pantalla de la TV estaban dando Formula 1 (por cierto, una prueba en Alemania). Nos quedamos a ver como Alonso no era capaz de adelantar a Schumacher. ¡¡Qué pena!! Sólo por ver la cara de la camarera hubiera dado dinero porque ganara Alonso. Bueno, el caso es que nos bebimos unas cervecitas muy suaves y fresquitas, que nos vinieron de perlas.

De la Torre nos fuimos hacia la Vieja Opera, pasando previamente por el edificio de la Bolsa alemana de Frankfurt (con el Toro (alta financiera) y el Oso (baja financiera) en la plaza de delante). A partir de aquí volvemos a la estación de tren por el camino que hay en el gran parque que parte desde la plaza de la opera. A los lados del parque vemos de nuevo enormes rascacielos, sedes de bancos o importantes empresas.

Llegamos a la estación de tren, donde aprovechamos para comprar bebida y unos helados. Después de refrescarnos nos vamos a nuestra parada de tranvía, y volvemos a coger el que nos corresponde (creo recordar que el 17) para llegar a nuestro hotel, el Tryp.

Llegamos al hotel sobre las séis de la tarde y después de estar unos minutos con nuestra futura guía, Conchi, cogemos nuestras maletas, la llave, y nos vamos a nuestra habitación. No está mal, es bastante acogedora. Nos pegamos una pedazo ducha, leemos, descansamos,… y a eso de las ocho, bajamos para cenar. Habíamos sido los primero en llegar al hotel, pero por lo visto durante nuestra visita turística han llegado la mayoría de los compañeros del grupo. En total en el viaje vamos a ser 53 personas (55 con la guía y el coger), y bueno, la verdad, que gente muy joven no vamos. Yo creo que somos unas 10 personas menores de 35 años, y el resto son de bastante edad, muchos incluso rondando los 70. Vamos que parece un poco grupo del inserso, pero en fin, no está mal, no nos lo pasamos nada mal.
La cena, como el resto de comidas del viaje deja bastante que desear (Condor será una agencia muy buena a la hora de organizar circuitos por Europa, pero está claro que de rutas grastronómicas no sabe mucho). Durante la cena se sientan con nosotros un matrimonio de Madrid. Después de enterarse que venimos de Bilbao (tampoco les dimos más explicaciones), se empiezan a comportar en plan “madrileño” como digo yo. Que me perdonen los madrileños, pero a veces esa “chulería” de algunos no la soporto. Durante el viaje tuvimos que escuchar unos cuantos comentarios del estilo: los de Bilbao aquí os perderéis, o eso no tenéis en Bilbao…, esta estuvo bien, porque Javi les dijo “Ni tampoco en Madrid”, jejejejeje, se callaron la boca. Sin más, no es que tuviéramos ningún problema, pero situaciones de estas nos han pasado en más viajes, y en la mayoría de las ocasiones con gente madrileña. Y que conste que yo tengo familia allí, de hecho ahora mismo mi hermano (bizkaino) y mi cuñada (maña), están criando a mi sobrino Eneko por allí.
Después de la cena, y sabiendo que al día siguiente tenemos que madrugar bastante, nos vamos a nuestra habitación, para dormir prontito. Para las once de la noche ya estamos soñando. Estamos cansados y ha sido un día muy completo, por lo que caemos rendidos.